Día 28: Ejemplo e Influencia

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. — 1 Timoteo 4:12

La influencia no proviene de la edad, la posición o el título, sino del carácter. Este principio se aplica a todo hombre hoy. Sea joven o mayor, casado o soltero, todo hombre tiene la oportunidad de influir en otros. Tal vez las personas no siempre escuchen lo que decimos, pero sí observan cómo vivimos. Nuestras palabras, nuestra conducta, la forma en que amamos a otros, la firmeza de nuestra fe y la pureza de nuestra vida comunican algo acerca de la realidad de Cristo en nosotros.

Pablo menciona cinco áreas donde un hombre debe modelar una influencia piadosa: palabra, conducta, amor, fe y pureza. Estas no son actuaciones públicas, sino decisiones diarias. Las palabras de un hombre pueden edificar o destruir. Sus acciones pueden inspirar confianza o dañarla. Su amor puede reflejar a Cristo o mostrar egoísmo. Su fe puede fortalecer a otros o debilitarse en medio de las dificultades. Su pureza puede proteger su testimonio o comprometerlo.

Cuando un hombre camina fielmente con Dios, su vida se convierte en un testimonio silencioso pero poderoso. Los hijos observan. Los creyentes más jóvenes aprenden. Los amigos y compañeros de trabajo notan la diferencia. Un ejemplo piadoso puede influir en vidas de maneras que quizás nunca lleguemos a ver completamente.

El verdadero liderazgo en el reino de Dios no comienza con autoridad, sino con ejemplo.


Lección: Los hombres cristianos están llamados a ser modelos de fe.


Reflexión: ¿Qué ejemplo estamos dando?


Formación: Tu vida enseña antes que tus palabras.


Oración: Señor, ayúdame a vivir como un ejemplo que te honre. Guarda mis palabras, guía mis acciones, profundiza mi amor, fortalece mi fe y protege mi pureza. Usa mi vida para animar a otros a seguirte. Que mi influencia siempre apunte a Cristo y refleje Tu verdad cada día. En el nombre de Jesús, amén. Amén.

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